Revista Cubana de Medicina General Integral
versión On-line ISSN 1561-3038
Rev Cubana Med Gen Integr v.14 n.6 Ciudad de La Habana nov.-dic. 1998
La violencia familiar, ¿un problema de salud?
Resumen: Con el objetivo de profundizar en el estudio de la violencia intrafamiliar y para su mejor conocimiento y enfrentamiento en el área de salud, se realiza un estudio descriptivo de los resultados obtenidos al aplicar el test proyectivo "Lo que no me gusta en mi familia" y una entrevista a 147 niños de 5to. y 6to. grados de la Escuela "Roberto Poland" del Reparto "Antonio Maceo", del municipio Cerro; donde se clasifican las variedades de violencia intrafamiliar y se agrupan éstas por orden de frecuencia. También se calcula la prevalencia de violencia intrafamiliar y se explora la posible relación de la violencia con la ingestión de bebidas alcohólicas. Los resultados obtenidos permiten plantear que la violencia intrafamiliar constituye un problema de salud y que existe relación entre ésta y el consumo de alcohol.
Descriptores DeCS: VIOLENCIA DOMESTICA; MALTRATO A LOS NIÑOS.
Son muchos los aspectos de la vida humana que conspiran contra la calidad de vida en su relación con el sector salud. (Ferrer D, Mas C. Calidad de vida. Taller sobre Sociedad, Violencia y Salud, IML. Nov, 1994).
Se considera que el cálculo de la expectativa de vida libre de discapacidad y la expectativa de vida activa asesorarán esta calidad correctamente.1
La violencia tiene que ver con la utilización de la fuerza física o de la coacción psíquica o moral por parte de un individuo o grupo de sujetos en contra de sí mismo, de objetos, o de otra persona o grupo de personas víctimas por lo que constituye una amenaza o negación de las condiciones de posibilidad de realización de la vida y de la supervivencia.2 (Basanta M, González J. Violencia en la mujer. Taller sobre Sociedad, Violencia y Salud, IML. Enero. 1995). La salud no sólo es la ausencia de enfermedades, sino el estado de completo bienestar biológico, psicológico y social.3 Si existe la violencia como factor actuante sobre los 3 aspectos anteriores, es evidente que afecta el estado de salud.
La complejidad de la violencia no debe ser un pretexto para la pasividad frente a ella;4 con el simple hecho de menospreciar a los menores, regañarlos y hasta castigarlos duramente, se imprime en ellos una dosis diaria de violencia que los convertirá en el futuro en adultos violentos. No por negar o no reconocer la violencia, dejará de existir. (Pérez G, González J. Violencia en el niño. Taller sobre Sociedad, Violencia y Salud, IML. Enero, 1995).
Las generaciones futuras tienen el derecho a crecer en un mundo de paz, sin violencia; lo que se traducirá, a largo plazo, en salud y bienestar para todos. Se trata de una realidad social históricamente transformable y controlable que requiere de esfuerzos a todos los niveles y en varios campos;4 por lo que los autores se proponen profundizar en el estudio de la violencia, y en particular, de la violencia intrafamiliar; estudiar la posible relación entre el consumo de alcohol y las manifestaciones de violencia y contribuir al mejoramiento de la calidad de vida.
Métodos
Se realizó un estudio descriptivo en 147 niños de 5to. y 6to. grados de la Escuela "Roberto Poland" del Reparto "Antonio Maceo" del municipio Cerro durante el 1er. semestre de 1995.
La información se obtuvo a partir de la aplicación del test proyectivo "Lo que no me gusta en mi familia", en el cual se instó al niño a pintar situaciones desagradables dentro de su entorno familiar y de una guía de entrevista previa lectura de la siguiente consigna: "Estamos haciendo un estudio sobre las relaciones entre los niños y su familia por lo que será muy importante que nos ayudes diciendo lo que tú piensas". Los resultados se evaluaron para detectar manifestaciones de violencia intrafamiliar, las que se clasificaron y agruparon por orden de frecuencia. Se exploró la posible relación entre la violencia doméstica y la ingestión de bebidas alcohólicas a través de la propia entrevista y se calculó la prevalencia de violencia intrafamiliar mediante la aplicación de la fórmula P=E/Px100 donde E = población expuesta al riesgo de violencia y P = total de la muestra que es el universo constituido por los 147 niños objeto de estudio. Se procesaron los datos y se discuten los resultados.
Resultados
El 59,1 % de los niños a los que se aplica el estudio refleja situaciones de violencia intrafamiliar para una prevalencia de 0,5 x 1 000. Las manifestaciones de violencia son reflejadas en la tabla 1. Esto no se corresponde con estudios anteriores donde en primer lugar se encuentran los golpes, seguidos de la violación.
Tabla 1. Manifestaciones de violencia
Manifestaciones
|
No.
|
%
|
Discusiones o peleas
|
71
|
48,3
|
Golpes
|
26
|
17,7
|
Castigo
|
19
|
12,9
|
Ausencia de manifestaciones
|
60
|
40,8
|
Según los niños entrevistados, en 17 de las discusiones o peleas se plantea que la ingestión de bebidas alcohólicas aparecen en el 19,5 % de los casos como factor desencadenante (tabla 2). Debe señalarse que hay niños que expresaron más de una manifestación de violencia doméstica, ya que expresan una en el test y una o más en la entrevista; y a su vez hay niños que reflejan situaciones violentas en uno y no en la otra.
Tabla 2. Violencia y consumo de alcohol
Alcohol
| ||
Manifestación
|
Sí
|
No
|
Discusiones o peleas
|
17
|
55
|
Golpes
|
0
|
17
|
Castigo
|
0
|
19
|
Ausencia de manifestaciones
|
0
|
60
|
Discusión
El problema de la violencia intrafamiliar es muy complejo, sobre todo porque no es correctamente identificado por toda la población, y su reconocimiento sería el primer escollo a vencer para poder enfrentarla con la energía y urgencia necesarias. (Pérez G, González J. Violencia en el niño. Taller sobre Sociedad, Violencia y Salud, IML. Enero, 1995). El 2 % del total de la población mundial está discapacitada como resultado de lesiones ocasionadas por accidentes o violencias. Llama la atención que ninguno de los niños encuestados refiere manifestación alguna de violencia sexual; lo que no la excluye pudiendo requerirse para su investigación de otros métodos, condiciones y medios.
Por su efecto desinhibidor, el consumo de alcohol tiene gran relación con la violencia; estadísticamente se vincula, a nivel mundial, con el 50 % de los accidentes del tránsito, 50 % de los homicidios y asaltos, y el 50 % de los actos de violencia doméstica.
El significado de otros indicadores es aún más dramático si tenemos en cuenta el habitual subregistro de esta toxicomanía; se señala que en el año 2 000 habrá 38 millones de alcohólicos en América Latina.5 La violencia intrafamiliar presenta una alta prevalencia, lo que la convierte en un problema importante de salud.
Estudios previos que vinculan la morbilidad por violencias muestran una tasa de incidencia de 114 lesiones por 1 000 habitantes, con una mortalidad del 0,4 %.6 El consumo de alcohol aparece como un factor predisponente a la manifestación de la violencia intrafamiliar. Los niños son capaces de reflejar la violencia doméstica en variadas formas, así como recibirla.7 Al respecto el Centro Nacional de Abandono y Abuso del Niño en Estados Unidos estima que el número de niños víctimas (de violencia) debe ser mayor de 20 000 por año. Muchos médicos tienen dificultades para identificar y manejar correctamente a esos niños8 y ese sería el primer paso necesario para prevenir la violencia.
Summary: In order to deepen into the study of intrafamily violence and to know it and face it better in the health area, it was conducted a descriptive study of the results obtained through the application of a projective test called «What I dont like about my family» and an interview made to 147 5th and 6th grade children from the «Robert Poland» School in the «Antonio Maceo» District, Cerro municipality. The variaties of intrafamily violence were classified and grouped according to frequency. The prevalence of intrafamily violence was also calculated and the possible relationship existing between violence and the ingestion of alcoholic beverages was explored. According to the results it was concluded that intrafamily violence is a health problem and that it is associated with drinking.
Subject headings: DOMESTIC VIOLENCE; CHILD ABUSE.
Referencias Bibliográficas
- Robine JM, Michel JP, Branch LG. Measuremente and utilization of healthy life expectancy: conceptual issues. Bull World Health Organ 70(6):791-800.
- La violencia: un problema de salud pública que se agrava en la región. Bol Epidemiol 1990;112(2):1-7.
- Constitución de la OMS, Ginebra, 1976.
- Las condiciones de salud en las Américas. Washington 1990:(Publicación Científica;254).
- González R, Goicochea S, Quintana S. Un bolero para Eduaro y Anillos de Oro. Difusión televisiva de actitud ante los tóxicos en dos latitudes. Rev Hosp Psiquiatrico Habana 1994;35(1):13-6.
- Shalin Y, Ocurrence injuries in a defined population. Injuries 1990;21(3):155-7.
- Pérez E. Homicidio y lesiones. Taller sobre sociedad, salud y violencia. IML. 1995.
- Murram D. Child sexual abuse. Curr Opin Obstet Gynecol 1993;5(6):784-90.
Recibido: 14 de abril de 1998. Aprobado: 11 de junio de 1998.
Dr. Mario C. Muñiz Ferrer. Primelles No. 910 entre Ave Norte y Ave Sur. Santa Catalina, Cerro, Ciudad de La Habana, Cuba.
- Especialista de I grado en Medicina General Integral, Policlínico "Antonio Maceo", Cerro, Ciudad de La Habana.
- Especialista de I Grado en Medicina General Integral, Policlínico "Luis A. Turcios Lima", 10 de Octubre, Ciudad de La Habana.
- Especialista de II Grado de Anatomía Patológica, Jefe del Departamento de Patología Forense del Instituto de Medicina Legal, Plaza, Ciudad de La Habana. Profesor Auxiliar del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana.
- Especialista de II grado en Medicina Legal, Director del Instituto de Medicina Legal, Plaza, Ciudad de La Habana. Profesor Auxiliar del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana.
Fuente: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21251998000600005
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¿Cómo hago para denunciar un caso de maltrato en el hogar?
Conozca las condiciones donde la ley aplica y los beneficios que existen para las víctimas.
Las víctimas de maltrato físico, sexual, económico, psicológico o patrimonial pueden hacer uso de estos mecanismos.
Foto:
123RF / Archivo Particular.
Por: Fundación Derecho Justo
03 de mayo 2017 , 10:51 a.m.
Es una realidad lamentable. En Colombia son recurrentes los escenarios de violencia en el hogar y cada día escuchamos sobre al menos un caso que podría haber cesado de manera definitiva antes de concluir en una tragedia.
Gran parte del problema es que muchos de estos casos no se denuncian y solo son conocidos mediante un fatídico final.
Gran parte del problema es que muchos de estos casos no se denuncian y solo son conocidos mediante un fatídico final.
La falta de denuncia responde, en muchas ocasiones, a factores como el desconocimiento que tienen las víctimas del maltrato sobre las instancias a las que pueden acudir para solicitar ayuda.
En ocasiones también se justifican o naturalizan comportamientos y actitudes violentos que no se reconocen como tal.
A partir de la Ley 1257 del 2008, se abrió paso a la implementación de diversos mecanismos para dar a conocer a las autoridades judiciales los hechos constitutivos de violencia para que, con una oportuna intervención, cese dicha situación.
¿Usted o alguien que conoce podría estar en esta situación? Lo invitamos a leer este artículo y a compartirlo en sus redes sociales.
En ocasiones también se justifican o naturalizan comportamientos y actitudes violentos que no se reconocen como tal.
A partir de la Ley 1257 del 2008, se abrió paso a la implementación de diversos mecanismos para dar a conocer a las autoridades judiciales los hechos constitutivos de violencia para que, con una oportuna intervención, cese dicha situación.
¿Usted o alguien que conoce podría estar en esta situación? Lo invitamos a leer este artículo y a compartirlo en sus redes sociales.
¿Qué se entiende como maltrato o violencia?
Es toda conducta (acción u omisión) que cause, o amenace con causar, muerte, daño o sufrimiento, ya sea físico, sexual, psicológico, económico o patrimonial, incluyendo conductas como la privación arbitraria de la libertad, la retención de documentos personales de miembros de la familia o la imposición de conductas.
Para poder detectar las conductas que constituyen violencia, debe estar alerta a conductas que ocasionen:
● Daño psicológico: degradación, humillación, aislamiento o el control sobre decisiones de otras personas, por medio de la manipulación, intimidación o amenazas. También incluye cualquier otra conducta que implique un perjuicio en la salud psicológica, la autodeterminación o el desarrollo personal.
● Daño físico: disminución o riesgo de disminución a la integridad corporal de la persona.
● Daño sexual: es todo lo que resulte de obligar a una persona a mantener una relación (sexual, física o verbal), con el agresor o con un tercero, mediante el uso de la fuerza, intimidación, chantaje, soborno, manipulación o cualquier situación de límite su voluntad personal.
● Daño económico: cualquier mecanismo que use una persona para ejercer completo control sobre los recursos económicos de otra, haciendo que la víctima dependa financieramente de él.
● Daño patrimonial: pérdida, transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores, derechos o económicos destinados a satisfacer las necesidades de la víctima.
Para poder detectar las conductas que constituyen violencia, debe estar alerta a conductas que ocasionen:
● Daño psicológico: degradación, humillación, aislamiento o el control sobre decisiones de otras personas, por medio de la manipulación, intimidación o amenazas. También incluye cualquier otra conducta que implique un perjuicio en la salud psicológica, la autodeterminación o el desarrollo personal.
● Daño físico: disminución o riesgo de disminución a la integridad corporal de la persona.
● Daño sexual: es todo lo que resulte de obligar a una persona a mantener una relación (sexual, física o verbal), con el agresor o con un tercero, mediante el uso de la fuerza, intimidación, chantaje, soborno, manipulación o cualquier situación de límite su voluntad personal.
● Daño económico: cualquier mecanismo que use una persona para ejercer completo control sobre los recursos económicos de otra, haciendo que la víctima dependa financieramente de él.
● Daño patrimonial: pérdida, transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores, derechos o económicos destinados a satisfacer las necesidades de la víctima.
¿Quiénes pueden ser víctimas de maltrato en el hogar?
Por lo general se tiene la imagen de que las víctimas suelen ser las mujeres o los niños, algo que corresponde con el objetivo principal de la Ley 1257 del 2008, pero la realidad es que los hombres también pueden ser víctimas de estas circunstancias.
Se entiende que cualquier persona con la que se conviva o se mantenga un nexo sentimental o familiar, incluyendo a los padres, hijos, la pareja, primos, etc. pueden ser víctimas.
Se entiende que cualquier persona con la que se conviva o se mantenga un nexo sentimental o familiar, incluyendo a los padres, hijos, la pareja, primos, etc. pueden ser víctimas.
¿Quiénes pueden denunciar?
A partir de la Ley 1257 del 2008 se determinó que todo aquel que conozca sobre alguna de estas situaciones está en la obligación de denunciarlo para darle el seguimiento correspondiente. No tiene que ser la víctima o un familiar, pueden ser los vecinos, amigos, etc.
¿Dónde se puede denunciar?
Cuando sea víctima de violencia, el primer lugar al que puede acudir es la Comisaria de Familia de su localidad, donde debe describir su situación para que un profesional la asesore y, de ser necesario, aplique medidas inmediatas para proteger a la víctima.
También puede acudir a la Fiscalía, al Centro de Atención Penal Integral, a un Juzgado Civil Municipal o Promiscuo Municipal.
En caso de que no pueda trasladarse, no dude en contactar la línea gratuita 155 donde le pueden brindar la atención y asesoría necesaria.
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Denuncias por violencia intrafamiliar aumentaron 16 por ciento en 2016
Se denunciaron 120.154 casos. En total, la Fiscalía recibió 1.228.112 denuncias por varios delitos.
En el 2015 se registraron 103.048 denuncias por violencia intrafamiliar, mientras que en el 2016 fueron 120.154.
Foto:
Johan López / EL TIEMPO
Por: Redacción EL TIEMPO
05 de enero 2017 , 03:00 p.m.
La Fiscalía señaló este jueves que durante el 2016 se recibieron 1.228.112 denuncias penales, lo que significa un 4 por ciento más que en el 2015.
El delito que más se denunció fue el hurto con 314.511 casos (25,61 por ciento), le sigue lesiones personales con 185.573 casos (15,11 por ciento) y violencia intrafamiliar con 120.154 casos (9,78 por ciento).
El delito de violencia intrafamiliar se aumentó un 16, 6 por ciento en el 2016. El fiscal general Néstor Humberto Martinez reiteró la necesidad de que “se formule una política integral para prevenir y reprimir la violencia en el seno de la familia”. En el 2015 se registraron 103.048 denuncias por violencia intrafamiliar, mientras que en el 2016 fueron 120.154.
Además, en el censo delictivo, la Fiscalía resaltó la disminución de delitos como el homicidio (8.78 por ciento), la extorsión (24 por ciento) y el secuestro (11,4 por ciento). (Lea además: En el 2016 se registró la tasa de homicidios más baja en 40 años)
Sin embargo, aunque el homicidio bajó a nivel nacional, la Fiscalía advierte del aumento en zonas de posconflicto. En Norte de Santander hubo un aumento del 45,3 por ciento, en Chocó 38,4 por ciento, en Córdoba 34,8 por ciento, en Tolima 29,8 por ciento, en Antioquia 25,7 por ciento, en Nariño 20,1 por ciento y en Huila 16, 5 por ciento.
Fuente: http://www.eltiempo.com/justicia/cortes/aumentan-denuncias-por-violencia-intrafamiliar-48227
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La violencia psicológica afecta a hombres y mujeres por igual
En la cámara de Gesell, Alexandra Montalvo evalúa a las víctimas que sufrieron maltrato psicológico. Foto: Jenny Navarro / EL COMERCIO.
Andrés García. Redactor (I) agarcia@elcomercio.com
La frase “los hombres no lloran” es un ejemplo de las relaciones de poder que aún predominan en la sociedad. Y al hablar de violencia psicológica, los agredidos también pueden ser de género masculino. Sin importar la edad, las afectaciones causadas por la violencia simbólica pueden dejar graves secuelas en los individuos. Así lo demuestra Wilson O., de 65 años, y padre de cuatro hijos. Hace dos años, el hombre perdió su trabajo y desde entonces realiza oficios ocasionales para colaborar con la economía de su hogar. Sin embargo, recibe constantes insultos de su conviviente, ya que asegura que el dinero que le entrega no le alcanza. “Me dice que soy un vago, una carga y que solo le causo más problemas de los que ya tiene”. Esta situación, sumada a la dificultad de encontrar otro empleo por su edad, sumió a Wilson O. en una depresión. A pesar de recibir maltratos diarios, el hombre no ve al proceso judicial como algo cercano. “Si la denuncio, después hasta mis hijos se pueden poner en mi contra y se complica”. Jaime Torres, psicólogo y docente universitario, explicó que la violencia simbólica afecta al mundo interno de hombres y mujeres por igual. Los insultos, improperios y amenazas, asegura, disminuyen la capacidad de socialización, debilitan la autoestima e incluso pueden alterar el funcionamiento normal del cuerpo. Una de las primeras y más comunes formas de violencia, es el desmerecimiento: decir a alguien que no vale nada. Pero en las relaciones de poder de las parejas, se normalizó que el hombre no se queje, añadió. “La ley puede hacer que el agresor o agresora piense más antes de insultar. Pero también se debería analizar por qué se replican estas actitudes violentas dentro de la pareja”. Desde que entró en vigencia el Código Orgánico Integral Penal (COIP), la Unidad de Flagrancias de Pichincha ha recibido la denuncia de dos casos de violencia psicológica. En ambos casos, los agresores fueron hombres. Durante la audiencia del primer procesado, el juez le ordenó no acercarse a su esposa y salir de su casa. En su defensa, el acusado aseguró que él también sufría constantes maltratos psicológicos por parte de su conviviente. En el COIP se establece que los delitos de violencia psicológica pueden ser sancionados hasta con tres años de prisión. Y esta figura es de doble vía, es decir, no se aplica solo contra las mujeres. Así lo dijo Tomás Alvear, director de la Escuela de la Función Judicial. “Se aplica a cualquier miembro del núcleo familiar”, enfatizó. A decir de psicólogos y terapeutas, las relaciones de pareja no necesariamente cambiarán con la tipificación de este delito. Aunque coinciden en que es posible que se atenúe el cometimiento de la falta, por el temor a una posible sentencia. Pese a esto, en el caso de los hombres agredidos, la denuncia de maltrato es un recurso poco utilizado, ya que están de por medio temas socioculturales e incluso de machismo. Torres indicó que es común que lleguen a su consulta personas con alteraciones en su psiquis, causadas por palabras que atentan contra su pudor. Aunque en la mayoría de casos las víctimas son mujeres. Según datos de la Primera Encuesta de Relaciones Familiares y Violencia de Género, en el país 6 de cada 10 mujeres han sufrido algún tipo de violencia. Con un 43,4%, la violencia psicológica es la más común en las relaciones de pareja, seguida de la violencia física, sexual y patrimonial. “No sirves para nada, eres una inútil…”. Esos y otros agravios más fuertes eran frecuentes en el domicilio de Liliana P., casada hace 25 años y madre de dos hijas. Con indignación, ella recordó lo doloroso que fue atravesar por ese tipo de maltrato cuando inició su matrimonio. “Me sentía intimidada y amenazada constantemente. Pero nunca es tarde para reaccionar a esa situación”. Aunque con los años las cosas con su conviviente mejoraron, Liliana P. cree que la tipificación del maltrato psicológico podría ayudar a frenar la violencia a tiempo. Édgar Reyna, psicólogo y terapeuta familiar, no cree que se produzca un cambio profundo en las relaciones de pareja con la vigencia del COIP. Su sustento es que cuando las personas están con las emociones muy altas, no analizan las consecuencias. “En un momento de tensión afloran la ira, el enojo y la rabia. Sin importar que el COIP sancione ese delito”. Sin embargo, Reyna considera que se deberían analizar más a fondo las relaciones de poder en la pareja. “La Ley no cambia a la gente, lo que se debe hacer es llegar al origen del conflicto”. Tanto Torres como Reyna coinciden en que lo ideal es buscar ayuda profesional cuando empieza a aparecer la violencia. “Muchas parejas acuden a terapia cuando ya han llegado a la cúspide de sus problemas. Y ahí, ninguno está dispuesto a solucionar el conflicto”.
Fuente:
http://www.elcomercio.com/tendencias/violencia-psicologica-violencia-intrafamiliar-coip.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com
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En 2016 aumentaron las agresiones contra los hombres
El director del Instituto Nacional de Medicina Legal, Carlos Valdés, reveló que el número de hombres asesinados por sus parejas y exparejas aumentó en un 40% en el transcurso del año pasado, teniendo en cuenta los 26 reportados en 2015.
Según explicó Valdés, en 2016 hubo 48 casos de hombres asesinados por sus parejas, especialmente, en las regiones de Antioquia, Bogotá y Tolima, sin embargo, no especificó el número de homicidios que se presentaron en cada región.
“El rango de edad de víctimas hombres que fueron agredidos por sus parejas se encuentran en el rango de 25 a 29 años, y el segundo rango está entre los 20 y 24 años, es decir edades tempranas”, señaló el director de Medicina Legal.
Valdés dijo que en cuanto a casos de lesiones no fatales el año pasado, se presentaron 6800 casos de hombres agredidos por sus parejas, superando a la cifra reportada en 2015, la cual fue de 6300.
Las agresiones se presentan según Medicina Legal en su mayoría los días domingos, en horas de la tarde.
Fuente:http://www.eluniversal.com.co/colombia/en-2016-aumentaron-las-agresiones-contra-los-hombres-245587
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